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<title>Gerardo Herrera reflexiona sobre la masculinidad en "Las azules"</title>
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<tobject.subject.codename>Espectáculos, Cultura y Estilos</tobject.subject.codename>
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<doc-id>1213777</doc-id>
<date.issue>18/08/2026</date.issue>
<doc.copyright>El Universal de MÃ©xico</doc.copyright>
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<byline>Agencia el Universal</byline>
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<abstract><p>Gerardo Herrera reflexiona sobre la masculinidad en "Las azules"</p></abstract>
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<body.content>CIUDAD DE MÉXICO, agosto 18 (EL UNIVERSAL).- A Horacio García Rojas, Gerardo Herrera le ha exigido algo más que interpretación: mirarse al espejo. El policía de "Las azules", educado para mandar, callar y ejercer el poder, representa una masculinidad que el actor conoce porque, dice, ningún hombre criado en México está completamente ajeno a ella.
"Lo primero es hacer un autoanálisis: ¿qué tanto escuchas a las mujeres que rodean tu vida? ¿Las ignoras porque crees que sus opiniones son banales, torpes o innecesarias?".
Reconocerse ahí incomoda. "Duele asumirse erróneo, duele asumirse incompleto", admite.
En la segunda temporada, Herrera tampoco puede escapar del hombre que aprendió a ser. Fue criado por un padre militar para convertirse en "el líder de la familia", desde una violencia que no siempre deja moretones. "Dicen: 'pero no le está pegando'. No, pero al alma sí le está pegando".
Su personaje fue educado para mandar, endurecerse y reproducir una masculinidad heredada. A Horacio, el nacimiento de su hija lo obliga a mirar aún más profundo. 
"Cuando nació mi hija, mi mundo se modificó de una manera hermosa. Vino con el regalo de decirme: ya no eres tú lo importante".
El policía deberá confrontar además su relación con el movimiento estudiantil de 1968 y sus omisiones. "El silencio mata", dice sobre las omisiones de su personaje.
Para García Rojas, desmontar esa educación requiere valentía: "Estamos educados para replicar las cosas de los machos que nos rodean". Por eso, dice, no busca absolver a Gerardo ni condenarlo. Busca entenderlo sin justificarlo.
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